A veces desaparezco. El mundo cree que sigo ahí, pero es simple apariencia. Suelo evaporarme con sigilo cuando todos hablan y ríen: parpadean y... ¡plup!, ya no estoy. Nadie se da cuenta, todo sigue funcionando como una máquina, una enorme máquina llena de controles y engranajes humanos. Mientras, yo ya estoy lejos de la fábrica y me dedico a recorrer hogares abandonados, hogares sin dueño. Abro todas las ventanas y observo el exterior. Los vecinos miran extrañados, los habitantes de las casas vacías se marcharon hace tiempo. Les sonrío, y mantengo la mirada...
23... mare meva xd
ResponderEliminaret fic a seguir!
(L)