domingo, 9 de enero de 2011

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Imagino que es tu trabajo como lector, crear de esto algo consistente; y frente a ello, creo que merezco muchos menos honores de los que tu mente silenciada me pueda llegar a otorgar a lo largo de mi estancia aquí. Supongo que evaluarás (y has evaluado) con esmero cada palabra que he escrito, seguida de la siguiente y de la próxima, buscando con curiosidad un significado que pueda hacer de un anónimo escrito como éste algo que defina ese síntoma inexplicable que yace dentro de ti. Yo, por desgracia no puedo ofrecerte más que estos jeroglíficos inscritos en las paredes interiores de mi humilde y paranoico laberinto de piel y huesos. Me refiero a que la única persona realmente capaz de hacer de una simple fila de letras una verdadera fuente de emociones, eres tú. Considérame pues, por adelantado, la mayor de tus admiradoras secretas.



4 comentarios:

Migas de pan.