domingo, 23 de enero de 2011

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Por observarte desde el lado roto del cristal que nos separa; por intercambiar contigo el oxígeno del mundo, sintiendo por un instante que tu imagen no es lo único que inunda mis pulmones del perfume que llevas; por todas aquellas puestas de sol, que alargando la sombra de los árboles, me conceden un baile con las siluetas oscurecidas en las que te imagino. Por rozar mis labios contra el viento helado e inventarme tus besos.

Por todo eso, gracias…


4 comentarios:

Migas de pan.