A ella la conocí, de hecho, tu aún no la habías conocido, y ella a ti tampoco…
Me da lástima. Me contaron entre soplos que ella pintaba retratos en secreto, y luego, los quemaba. Hoy, de nuevo, son las dos de la madrugada y como cada noche, él se acobija sobre el felpudo de bienvenida de una casa vacía. Ella nunca le abrió, porque él, en realidad, no era quien ella quería. Fue un pobre cobarde, que no fue capaz de olvidarse de esa puerta y subir un piso más para cambiar su vida.
De ella, solo sé que no es feliz. En ocasiones coincidimos en el ascensor, donde gracias a esas indiscretas paredes de espejo, logro ver el reflejo de una mueca triste e indecisa. Cada vez que eso ocurre, cruzo la puerta de entrada a mi casa convenciéndome de que no es tan cierto eso de que el amor siempre alegra la vida, pero alzo la vista hacia los muros de mi habitación, llenos de retratos que me confirman lo contrario, que en mi caso el amor es el único sentimiento que me hace realmente feliz.
Y él se conforma, aunque este sentimiento lo reciba de una completa desconocida con doble personalidad.

Nunca sabremos como acabara nuestra historia, hasta que acabe. Me mola ;)
ResponderEliminarMe gusta...aunque tampoco me gusta...¿me entiendes? xD
ResponderEliminarseguro que si^^